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Tinto Bar & Bistró, Plaza Volcán, EL Boquerón, San Salvador

 
 
Resumen
 

¿Qué esperar?: Un ambiente acogedor, readeados de naturaleza, comida para compartir con amigos y conversar. Muy bueno para variar de la rutina.
 
Tipo De Restaurante:
 
Calidad
 
 
 
 
 


 
Precio
 
 
 
 
 


 
Servicio
 
 
 
 
 


 
Presentación
 
 
 
 
 


 
Ambiente
 
 
 
 
 


 
Total Score
 
 
 
 
 
3.5/ 5


 

Lo Bueno


Excelente ambiente de campo, rodeado de naturaleza, muy buena presentación de los platos y muy buen concepto.

Lo Malo


Necesitan apegarse más a lo que prometen en el menú, incluir ingredientes no enlatados y apurar el servicio. La cocina es lenta para ser paninis lo que pedimos (casi hora y media).


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Posted May 21, 2013 by

Cuando buscamos los ingredientes perfectos para una buena experiencia, hay que considerar mucho el lugar al que queremos ir, ya que por ahí comienza todo. Si nos parece agradable o no, la comodidad, etc. Y luego le vamos sumando el resto de ingredientes, igual de importantes como comida, precios, servicio.

Con la reciente visita de un amigo que vive en el exterior buscamos un lugar agradable y que sea novedoso para alguien que vive fuera, así que buscamos en primera por ese parámetro y decidimos ir a Plaza Volcán de la que tanto hablan para conocer y probar alguno de los lugares que ahí han abierto.

Se nota la novedad del lugar ya que pasa siempre con muchas personas y la oferta gastronómica es bastante variada. Fuimos un domingo al mediodía y el estacionamiento es medio de terror, algo empinado, pero logramos conseguir espacio, pues nos cuentan que los fines de semana si no se llega temprano se queda uno muy lejos.

Entre tantos lugares, elegimos Tinto Bar y Bistro, que está al final del pasillo del segundo nivel de la plaza.

Todo su ambiente es como el de una cabaña, pero así es toda la plaza; con mesas en la parte de afuera y en la parte interna del Bar, decorado con algunos  cuadros, la barra en la parte lateral interna y unas mesas al estilo rústico muy acordes con el entorno.

Su menú, bastante apegado al término bistró, está formado por panini, algunos platos tipo tapas y comida para compartir, vinos, licores y coctelería.

En nuestra visita probamos el panino de Pastrami, con mantequilla, cebolla salteada, queso suizo y salsa de romero, sabor promedio, un panino pequeño para su precio (7.5$) acompañado de unos hongos con queso y que lastimosamente eran hongos enlatados. Le daría un plus, si lo hicieran con hongos frescos, sobre todo por el ambiente del volcán y toda la onda del sitio.

Probamos además un panino de roast beef también por 7.5$, con mantequilla, mostaza Dijon, queso Gruyère y cebolla caramelizada, aunque en realidad no tenía cebolla caramelizada porque se les había terminado y si nos hubieran advertido que no tenían, hubiese sido distinto, pero si consideramos un error servirlo sin advertencia que el producto no está preparado tal como aparece en el menú. Este venía acompañado de unas papitas salteadas. El chef salió después para disculparse de su error con las cebollas caramelizadas y también le dimos de retroalimentación que la mostaza dijon era practicamente una fina capa que se perdía y uno de los principales atractivos de dicha mostaza es su sabor.

Tienen una tabla de jamones y quesos variada y también para compartir y un plato un poco extraño que son las papitas acompañadas de pan tostado. Una mezcla un poco rara a nuestro parecer, pues son carbohidratos más carbohidratos.

Los platos están bien diseñados, creemos que un par de errores nos hicieron tener nuestras dudas en cuanto a la cocina de Tinto Bar y Bistró, sin embargo se nota que hay una intención en los platillos y sus sabores son muy buenos, eso sí, advertimos que la cocina tarda un poco en servir.

Rescatamos que el ambiente del lugar es muy especial por su ubicación así que si unimos todos los ingredientes, obtenemos una experiencia promedio, que si recomendaríamos en general.  Se nota un esmero en lograr un concepto bueno.

Quedamos picados en regresar, con conductor designado, a tomar un par de cocteles o un vinito, cuyos precios estaban entre los 15 y los 25 dólares por botella. Para un atardecer friito suena como acogedor.


Enrique

 


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